
Doce años vendiendo,
tres mundos distintos.
Arte, inmobiliario, formación. Cada sector me ha enseñado una parte del mismo oficio: construir confianza.
Mi historia
- 2012 – 2014 · Pavía
Galería de arte Liguri Undici
Mis primeros pasos en la venta, rodeado de arte. Nadie “necesita” un cuadro: ahí descubrí que vender significa contar historias y conectar a las personas con un significado, con pasión y emoción.
En la galería, con representantes institucionales locales. - 2014 – 2022 · Pavía
Tecnocasa — de comercial a responsable de agencia
La experiencia más larga y formativa. En 2015 los resultados y la capacidad de dirigir a otros me llevan a ser responsable: bajo mi gestión la oficina consigue premios regionales y provinciales y se convierte en una referencia de la zona.

Premiado como mejor agente por número de ventas, provincia de Pavía 
Con Oreste Pasquali, presidente fundador de Tecnocasa 
El día de la promoción a Responsable de Agencia 
Mi equipo premiado por facturación y ventas, región de Lombardía - 2022 – 2024 · Las Palmas de Gran Canaria
El salto: nueva vida, nuevas competencias
Empiezo de cero en Canarias. Máster en Marketing Digital (Digital Coach) y trabajo en remoto como appointment setter y closer para Unger Academy: contacto telefónico diario con los clientes, gestión de citas y acompañamiento en los programas de formación.
- 2024 – 2025 · Las Palmas de Gran Canaria
Gilmar Canarias — consultor inmobiliario internacional
Acompaño a clientes de todo el mundo en la búsqueda de su casa ideal. Cada venta no es una transacción sino un viaje personalizado: negociación, empatía y generación de confianza.

- Hoy · En remoto
Unger Academy — Closer & Account Manager
Cualifico leads inbound centrándome en las citas con alta probabilidad de cierre, y trabajo para mejorar la calidad del funnel y la conversión del equipo de ventas.

«Cuando entiendes el problema del cliente mejor que él,
ya no tienes que convencerlo: es él quien te pide que lo guíes.»
Cómo trabajo
No creo en la presión externa: descuentos que caducan esta noche, urgencias inventadas. Un cliente empujado a firmar así está decidiendo por las razones de otro, y se nota a la primera dificultad. La presión que funciona es interna: nace cuando el cliente ve con claridad dónde está hoy, con números reales, adónde quiere llegar y cuánto le cuesta cada mes que pasa sin moverse. En ese punto no hace falta empujar: quedarse quieto se ha vuelto más caro que decidir.
En una llamada tengo solo dos tareas: entender si de verdad puedo ayudar a la persona que tengo delante, y quitar de la mesa cualquier objeción antes de hablar de firma. Detrás de cada objeción hay una pregunta sin respuesta —el precio, el momento, la duda de no ser capaz— y mi trabajo es hacerla emerger y responderla, hasta que elegir se convierta en lo más fácil. La empatía no es debilidad: precisamente porque he entendido de verdad la situación del cliente, puedo permitirme ser directo. Y la convicción no se actúa: se nota en la voz antes incluso que en las palabras.
Hablemos.
Busco oportunidades como closer y account manager, en remoto, en italiano, español e inglés.
